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domingo, 18 de noviembre de 2012

POST VIEJUNOS: Diario de...

Un post de Funebris...



La vida realmente es una putada. La gente “Cool” (y no pienso traducirlo, so ineptos) como nosotros, veremos pasar salones, tendremos toneladas de artículos, viviremos como los putos amos y tías buenas que se pirraran por jugar a los médicos con nosotros.

Tristemente (y una mierda) la gran mayoría de vosotros aumentara de peso, sus granos se extenderán por partes de su cuerpo imposibles, y comerá panchitos mientras juega con su “Joystick” en el video juego que ponen las noches de los viernes en el Plus…

Pero no os preocupéis, no todo esta perdido. En FsF sabemos que vosotros sois lo más importante, y como nuestra misión es apoyaros, y dar solución a algunos de vuestros problemas (es que esa caspa no la quita ni Dios). Así que, ha modo de programa de testimonios, FsF pone a vuestra disposición la historia transcrita de un hombre, de un friki, vilipendiado, apedreado, rechazado como la escoria de la sociedad, que encontró el amor…

Corría el año 1979 cuando un barbas, con un peinado hortera, y una camisa de leñador creo, la Sagrada Triada…. Claro que algunos de vosotros, serias unos putos mocosos, y otros no estaríais ni en los huevos de vuestros padres (y ahí deberíais seguir muchos).

Un tierno jovenzuelo, llamémosle Hermenegildo, nació, y estaba predestinado a algo grande. Pasaron los años, y creció sano y fuerte. Había oído rumores sobre una película, algo que era mítico, pero como la mayoría de los mitos, creía que no existía.

Pero un día, su padre alquilo en su Videoclub habitual, una cinta para su ya anticuado video Beta. Esa cinta era, “Star Wars IV: Una Nueva Esperanza”. Algo recorrió su cuerpecillo al ver a ese personaje de negro, de casi dos metros, malo como el sida, con la voz de Constantino Romero, y un innegable poder de atracción de las masas.
Y para si pensó: “De mayor quiero ser Darth Vader”.

Así que como vosotros, dejo el ejercicio físico, toda actividad beneficiosa para su salud, y se dedico a entrenar “La Fuerza”. Iluso él, esto solo hizo que engordara hasta limites insospechados, siendo la burla de la clase en Gimnasia, y otras actividades, como intentar pillar cacho, o ayudar a su pobre padre a poner una bombilla.

Pero llego Halloween… el momento de su venganza, se compraría un traje de Darth Vader, y le daría de palos a todos los mamones que se habían reído de él hasta ahora (¿Qué Piltrafillas, os suena?). Y le encargo a su madre la compra del susodicho disfraz. ¡Claro! Todos sabemos como son de olvidadizas las madres. Así que le dijo al dependiente de la tienda de Disfraces:

Madre.- “Quiero un disfraz de… Pa- yaso… no, era algo así como, Darth… Darth Algo… mira, sé que es negro y tiene casco mu raro”.

Al dependiente se le hizo la boca agua, pues el agosto iba a tener hecho gracias a esa compra. Así que su madre, toda felicidad, le llevo su nuevo traje. Llego Halloween, y se puso el traje, y era… ¡UN COJON!... para su sorpresa era Darth… ¡DarthHelmet! (como sé que no tenéis ni zorra de nada, traduciré, “Casco oscuro”… ¿Quién es? Pues sale en… ¡buscaros la vida, fracasados!)…


"¡¿Por qué me haces esto Manmá?!"
Evidentemente, Hermenegildo, no quería salir a la calle, pero el precio del traje, y las collejas de su madre, le obligaron…

Pobre hombre, sus sueños rotos, un dependiente hijoputa le había arruinado la vida. Todo el pueblo se burlo de él. Le llamaron desde “Gordo Cabron”, hasta “Cabezón de Mierda”… Un Infierno.
Llego el Instituto, y la Universidad, y todo era igual, o peor (¿esto también os suena? No me extraña…). La fama le precedía… La fama, sus 130 kilos, sus granos, y su calvicie galopante, todo sea dicho.

Pero un buen día, decidió ir a una de esas convenciones de Star Wars, y llevarse su traje. Allí nadie se reiría de él, seria uno más, incluso haría amigos.
Pero no solo hizo amigos, sino que además encontró su alma gemela, su amor. Otro ser incomprendido, otro paria, otro repudiado por la sociedad. Otra persona a la que la crueldad de los niños (y los posteriores años) le habían jodido la existencia… esa persona era Leia.

Y surgió el amor. Nada lo pudo parar. Se fueron a vivir a una caravana, la tunearon, y la llamaron “Estrella de la Muerte”. Ahora, son envidiados por muchos de los frikis que estaban en esa convención, porque saben que Hermenegildo, pillo una rosa entre cardos borriqueros. Y es que, toda persona tiene a su alma gemela, incluso el más detestable y aborrecible de los frikis…


"Hermenegildo y su "hembra"

La moraleja de la historia es la siguiente: “No os desesperéis por ser repugnantes, seguro que tarde o temprano, alguien igual, o más, repulsivo que vosotros, se cruzara en vuestras vidas, y series felices… Casándoos con él/ella, o burlándoos de su miserable estampa”.

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